6 consejos para pedalear bajo la lluvia

El frío invierno ya está presente con sus lluvias y bajas temperaturas, aún así nada nos impide salir a la calle en nuestra bicicleta. Su comodidad y rapidez en los desplazamiento ya forma parte de nuestra rutina.
Si seguimos unas pautas en cuanto a la conducción y la adecuada indumentaria, nuestras rutas serán mucho más agradables.

1. Elige ropa adecuada

Utiliza una capa amplia o un impermeable con capucha para protegerte todo el cuerpo y evitar mojarte.
Las manos también se enfrían por lo que un par de guantes resistentes al agua son imprescindibles.

2. Sé visible

Con lluvia la visibilidad es peor, intenta vestir con prendas más claras o colores brillantes y utiliza materiales reflectantes para ser más visible a los demás. Recuerda usar luces en la bicicleta, una delantera y otra trasera de color rojo.

3. Protege tus pertenencias

Guárdalas en alforjas o mochila impermeable, o en su defecto lleva siempre una bolsa de plástico para guardarlas.

4. Conduce con cuidado

El pavimento mojado reduce la adherencia de los neumáticos. Las superficies pintadas, de metal y las imperfecciones del camino pueden llegar a ser resbaladizas cuando llueve. Al pasar por encima de ellos, lo ideal es mantener los pies en una posición «neutral» (ambos pies en los pedales a la misma altura), elevarse un poco del asiento hacia arriba y dejar de pedalear para mantener el equilibrio.
Los charcos son un obstáculo habitual en los días lluviosos, y en la medida de lo posible hay que esquivarlos; pueden ocultar un bache, vidrio, o cualquier cuerpo extraño que ocasione un pinchazo o una caída.

5. No te inclines en las curvas

Para reducir el riesgo de derrape procura no inclinar la bicicleta en los giros ya que con la poca adherencia del pavimento mojado es más fácil que la rueda patine. Si mantienes la bicicleta lo más perpendicular posible y tomas la curva a la velocidad adecuada, frenando antes de entrar en ella tu conducción será un éxito.

6. Frena con suavidad y la suficiente anticipación para detenerte a tiempo.

El frenado debe ser suave y siempre con la rueda delantera en primer lugar y después con la trasera. Debido a la inercia el peso se concentra en la parte delantera de la bici por lo que si frenamos antes con la trasera esta patinará sobre el asfalto.

Una vez en casa es aconsejable secar la bicicleta del exceso de agua para protegerla de la corrosión.

Lo más importante, no te preocupes por mojarte un poco y no dejes que la lluvia te impida utilizar la bicicleta!

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